miércoles, 12 de marzo de 2014

Campaña Paradiso en Mecatol Rex

¡Saludos a todos y todas!

Tras mi primer mes en Mecatol Rex, tengo muchísimas cosas que contar. Entre otras, la de hoy, una entrada dedicada a los juegos de miniaturas, que tanto tiempo llevan olvidados en el blog. A los dos días de volver al club fui invitado a una campaña de Infinity, era imposible decir que no.


Así pues, vamos ya por la tercera ronda, o lo que es lo mismo, el 2º Capítulo de la Campaña. La misma tiene curiosas características. Por un lado los diferentes eventos que vuelven al universo de Infinity y en los que los jugadores se verán inmiscuidos a través de los diferentes escenarios, todos relacionados entre sí con su propio trasfondo. Además, los puntos de victoria conseguidos en cada misión se acumularán y podrán ser utilizados tanto para mejorar el ejército como para potenciar una unidad especial, el Spec-Ops, la unidad de operaciones especiales.

Yo participo con mi singular ejército de Yu-Jing/Japón, la Alianza Militar Anti Imperialista. Por ahora, al mando del Comandante Shiroi, hemos conseguido 1 derrota, 1 victoria con la máxima puntuación (8/8) y 1 gran victoria (8/11), lo que me ha otorgado bastante experiencia que gastar en mi ejército.


Además, he elaborado unos relatillos narrando el resultado de las tres partidas, que podéis leer a continuación. Espero que os gusten y ya sabéis, cualquier comentario es bienvenido.

Misión 101. AMAI contra Hassassin del Valle Del Kas


- ¡¡Retirada!!

Empezó a gritar el teniente por el comunicador. Otro de los hombres cayó desde el tejado, estrellándose contra el suelo.

- Los tenemos en la base, maldita sea. ¡¿De dónde narices ha salido ese?! ¡Responded! - Mientras lo que quedaba del ejército yuchino se retiraba, el teniente, un ex- miembro de la guardia celestial, bramaba con fuerza. Wai-Pen había participado en muchas misiones, algunas con éxito, otras fracasando, pero aquello era una masacre.

- ¡No lo sabemos, señor! - Contestó uno de los noveles Zanshi. - Al principio parecía uno de los nuestros, pero cuando se acercó a Lin Zao... ¡le abrió la cabeza de un tiro!

Mientras el teniente recababa la información disponible, las pocas unidades que habían sobrevivido disparaban fuego de cobertura, intentando alejarse de la zona de batalla. El sanitario apareció por uno de los edificios, respirando con dificultad y corriendo por delante de los enemigos. Cuando llegó ante su superior, le informó con tristeza de lo sucedido.

- Yuriko Oda ha caído, mi señor. Por suerte, hemos podido recuperar su petaca. - El Zanshi mostró el dispositivo de grabación de la ingeniera, a lo que el teniente respondió asintiendo lentamente con la cabeza.

- Tendrá un nuevo cuerpo, pero vivirá, eso es lo importante. - Wai-Pen miró a su alrededor, viendo varios cadáveres de compañeros y humo por toda la zona por la que se habían desplegado. Cuando volvió a hablar, sus palabras eran firmes, duras. - Hoy la alianza ha sufrido una dura derrota, pero la venganza será nuestra. Cuando volvamos, será con mayor fiereza, y entonces, Haqqislam, más te vale disponer de algo más que unos sucios asesinos.... - Con un gesto de la cabeza, indicó a sus tropas iban a marcharse, pero el juramento ya estaba hecho. Y Wai-Pen se jugaría su honor en llevarlo a cabo.

Misión 102. AMAI contra Sectorial Japonés


Agazapada en una de las altas torres de la ciudad abandonada, la teniente Warami pidió a sus soldados que le informaran del avance de la misión. El Raiden, que tenía una mayor visión de lo que sucedía en el campo de batalla, habló por el comunicador.

- Hemos perdido al primer remoto, pero ha conseguido activar los paneles 1 y 2. También se ha perdido el contacto con el Oniwaban. Un ninja ha intentado acercarse al panel 2, pero hemos evitado su avance.

La mujer escuchó en silencio, pensativa, hasta que su voz volvió a sonar por el comunicador.

- Que avance el ninja...

Y la respuesta de éste no se hizo esperar. Dejando tan solo una estela desde bajo las escaleras donde se hallaba el primer panel de triangulación, el camuflado avanzó como una sombra, esquivando la visión de los enemigos. Aunque incluso si hubieran estado delante, seguramente habría pasado desapercibido. 


Unos instantes después, llegaban disparos desde un lateral. Las tropas enemigas apenas habían podido reaccionar ante aquél asesino del que solo veían sombras. En apenas unos segundos, tres enemigos cayeron abatidos por los disparos de Kohu. Miró a su alrededor y conectó el comunicador, ahora que no corría riesgo de ser detectado.

- Enemigos fuera de combate. Zona despejada.

Yuriko Oda no esperó a que la teniente le ordenara lo que tenía que hacer, ya lo sabía. Manejando con destreza la pantalla de control, avanzó al segundo Yaozao a toda velocidad por las estrechas calles, mientras el ruido de cohetes y las ráfagas de la ametralladora le aseguraban que sus enemigos serían mantenidos a raya. Sus dedos se movían a una velocidad vertiginosa, y es que la joven ya se había acostumbrado a su nuevo cuerpo.

- Vamos, vamos, vamos... - Mascullaba, concentrada en el avance del pequeño robot. Lo controló con cuidado por entre los contenedores, pues los sensores alertaban de la presencia de tropas allí que podrían reaccionar a sus movimientos. Finalmente se vislumbró en la pequeña pantalla del ordenador portátil el último objetivo. Aceleró al remoto y empezó a activar el último panel. Justo en ese instante dos disparos sonaron a través de los auriculares, y la pantalla se apagó, avisando de que el remoto había resultado inutilizado. Yuriko maldijo mientras comprobaba los últimos datos descargados. La teniente esperaba impaciente. Todos estaban expectantes.

- ¡Los tenemos! ¡Subiendo! - Exclamó con alegría la ingeniera. Conectó el servidor a los Pangulling y utilizó los repetidores para activar la triangulación. Una vez confirmado el proceso, todos escucharon la voz de la teniente por los comunicadores.

- Objetivo cumplido, soldados. Volvemos a casa. Buen trabajo, Yuriko. Kohu, vuelve a camuflaje y retírate.

Todavía cubiertos por los Keisotsus de armamento pesado, la Alianza se fue retirando. Sus expresiones eran de alivio y júbilo, pero estas cambiaron completamente cuando la voz del comandante supremo Shiroi, líder y fundador de la AMAI, sonó por los altavoces de las naves de evacuación.

- Hoy Amateratsu nos ha sonreído y hemos obtenido una victoria sin igual, pero no debemos olvidar contra quién peleábamos. Esos eran nuestros hermanos, gente engañada y explotada por el mismo imperio al que queremos derrocar. Estamos a un paso más de conseguir nuestro objetivo, pero la sangre de los nuestros es la que se ha derramado para lograrlo. No lo olvides nunca. Larga vida a la AMAI.

Misión 202, AMAI contra Yu-Jing


Al fin había llegado el día de enfrentarse a su némesis. Al fin la alianza podría utilizar su valía para luchar contra los soldados del emperador y de paso hacerse con la información que le permitiría ganar poder y empezar su camino hacia la libertad. Los soldados de Yu Jing sufrirían la ira del comandante Shiroi.

Y a pesar de que ese día la victoria volvió a sonreír a la AMAI, se cobró un gran precio...

* * *
El teniente Wai-Pen tenía una nueva oportunidad para demostrar su valía. Revisó los objetivos de la misión, las tropas con las que contaba y...

- ¡Vamos, señor! Que se nos hará de noche. - Interrumpió con descaro Asuka Kisaragi. La joven no había dudado ni un minuto en unirse a la Alianza Anti-Imperialista en cuanto supo de su existencia, y era la sargento de los Aragotos y la encargada de su formación.

Las tres motos rugían, impacientes por empezar el combate. Tan solo un cuarto motorista permanecía sereno, esperando en silencio. Su nombre era conocido por toda la Esfera, Yojimbo.

Wai-Pen alzó la cabeza y lanzó una mirada de desdén a la joven, pero finalmente dio la orden de salida.

- Esta bien. Los Aragoto irán en cabeza, eliminad cualquier remoto que encontréis por el camino. Yojimbo, tú ocúpate de su retaguardia. Yuriko y el resto de ingenieros permanecerán a la espera, cubiertos por el Guî Feng Zatoichi y por los Zanshis. - En ese momento giró la vista hacia un punto aparentemente vacío. - Tokugawa, tu objetivo es neutralizar a cualquier enemigo que se acerque al objetivo.

Solo se pudo percibir un ligero destello como respuesta a la orden. Las motos, lideradas por Asuka, avanzaron con rapidez por los estrechos pasillos de la base. A pesar de la dificultad para conducir por aquél terreno, era la reina de la velocidad la que dirigía el ataque, y eso se notaba. La batalla ya había empezado y todas las unidades se pusieron en movimiento, tomando sus respectivas posiciones.

* * *

La voz de la Aragoto Jun-I llegó a todos los comunicadores.

- ¡Esto esta tirado! Tres remotos menos.
- Esta bien. - Contestó el teniente. - Retroceda y mantenga la posición.
- ¿Retroceder? Si, claro... - El sonido del motor acelerando fue otra muestra de la impetuosidad de la muchacha, pero en ese momento empezó el desastre. - Oh, oh. Mierda... - Un frenazo, una explosión y luego el silencio.


Dos explosiones más retumbaron en las cercanías, mientras por los pasillos se escuchaba el eco de disparos. 

- ¿Sargento Asuka? ¿Nobu? ¿Tawara? ¡Maldita sea! - Bramó el teniente. - Informe de situación. Uno de los Zanshi contestó mientras revisaba todos los escáneres y las transmisiones.
- Hemos perdido todas las motos, señor. Yojimbo causó varias bajas en la retaguardia enemiga, pero su señal también ha desaparecido.
- Debemos terminar la misión. - La voz que ahora podían escuchar era la de Tokugawa. Al abrir el comunicador, se podían oír a la perfección los incesantes disparos de ametralladora. - Envíen a un último ingenioero. Yuriko Oda y Tetsubo Nami han sido derribados. - Su forma de hablar era fría, impersonal, pero de alguna forma, causaba auténtico pavor.

* * *
El Hac Tao, uno de los últimos miembros en incorporarse a la AMAI, se apartó justo a tiempo de evitar la bala. No habló, no maldijo, como hubieran hecho sus compañeros. El era sereno como el mar en calma, duro como la piedra y frío como el hielo. No era su estilo. Observó los cuerpos de los dos ingenieros que habían caído al suelo. Sabiendo que el médico llegaría, los defendería a toda costa.

Estaban tan cerca... Los cuatros paneles que les darían la información que necesitaban se encontraban en aquella misma sala, pero los enemigos acudían a raudales. Pisadas por el pasillo. Tokugawa apuntó con su arma, flexionó las piernas y apretó el gatillo. Lo único que pudieron ver sus dos contrincantes antes de morir fue la lluvia de balas que surgía desde una pared con extraños reflejos grisáceos. Entonces un sensor alertó al soldado, aunque demasiado tarde. Una precisa bala acertó en uno de los puntos flacos de la armadura, penetrándola y provocando al Hac Tao un pequeño gruñido de dolor.

Se giró para luchar contra el nuevo enemigo, y esta vez no pudo evitar sonreír. Al fin das la cara”, pensó, al ver la imponente figura del Hsien que llevaba acosándolo tras el humo durante todo el combate. Varias ráfagas de disparo se sucedieron entonces entre los dos guerreros, pero la mayoría de balas chocaban contra la cobertura y no eran capaces de perforar la potente armadura de los contendientes. Tokugawa respiró hondo, agarró con fuerza la ametralladora y volvió a disparar. En esta ocasión alcanzó a ver cómo volaba parte del casco del Hsien, que rápidamente buscó la cobertura. “Uno a uno”

Justo en ese momento llegó el tercer ingeniero, que rápidamente se puso a descargar la información que necesitaban. A Tokugawa le pareció escuchar una disculpa por la tardanza del mismo, pero la ignoró, centrado como estaba en su duelo personal.

* * *

Finalmente habían conseguido su objetivo, y el Hac Tao había escoltado al médico de combate en busca de los cuerpos de los caídos. Cuando el Yisheng dio el informe, su voz temblaba, pues las perdidas habían sido grandes.

- La sargento Asuka fue rescatada con vida. Su propia moto la sepultó y la mantuvo protegida de los enemigos, se recuperará. Encontramos el cuerpo de Yojimbo destrozado por balas de gran calibre, aunque pudimos recuperar la información de su petaca. - Se quedó callado unos segundos.
- ¿Y Yuriko Oda? - Preguntó el teniente. La mirada del médico se lo dijo todo. - Entiendo...
- Su petaca estaba dañada, fue atacada por un Chain Rifle. Hice todo lo que pude...

Todos los soldados bajaron la cabeza y mantuvieron un minuto de silencio por la mujer que tantas misiones había compartido con ellos.

- Fue una gran soldado. - Concluyó Wai-Pen. - Que los dioses cuiden ahora de su espíritu. Descanse en paz...


¡Un saludo y hasta la próxima!