martes, 15 de julio de 2014

Crónica Comentada de Yggdrasill: El Exilio (III)

¡Hola a todos y todas!

Llegamos finalmente a la última parte de la crónica (por ahora), ya que hemos hecho un pequeño parón de un mes hasta las vueltas de las vacaciones de la völva (que mucho Dios ha visto últimamente). Veré que tal acogida ha tenido este estilo de crónica para saber si lo aplico o no a otras partidas que estoy dirigiendo (como la de Espada Negra, por ejemplo). 

El ejército del rey Hring ya había sobrepasado la posición de los héroes, dirigiéndose hacia el norte. Los dos hermanos bajaron hasta un pueblo situado a bastante distancia de la retaguardia enemiga, pero parecía que allí ya habían aceptado como legítimo el mandato del rey noruego. Dos soldados del ejército patrullaban la pequeña aldea, sirviendo también de escolta al jefe local.

Los personajes intentaron, de forma poco sutil, sacarle información a éste último sobre el rey, cosa que hizo sospechar a los soldados y provocó que los vigilaran durante la noche. De esto se dieron cuenta Yngrid e Yngrard, que planearon una emboscada nocturna a los guardias... Pero el tiro les salió por la culata y, aunque vencieron a sus enemigos, tuvieron que salir huyendo en un bote robado, con Yngrard herido de gravedad. 

Esta vez si que nos acordamos de hacer la tirada de furia del berserkr, tirada que falló, haciéndole entrar en éxtasis al instante. Esto da al berserkr grandes beneficios, pero un gran problema: Su DF se reduce a 0. Cada soldados utilizó las estadísticas de "Hirdmen" de las fichas de antagonistas que trae el manual. El combate fue duro, pero por suerte ágil. La völva tuvo que usar sus "Manos que curan" sobre su hermano para traerlo de la inconsciencia, y aquí es cuando veo que está un poco dopada la magia... Tendré que leer en profundidad ese capítulo, por si hay alguna forma de regular esto además de la inventiva.
 En el poblado no habían tenido mucha suerte, pero habían averiguado que el rey se proponía aplastar Maere, una ciudad norteña donde el jarl Maram había reunido a varios jarls y clanes con el fin de enfrentarse a la imposición de Hring.

Llegaron a la entrada del fiordo, remando exhaustos en el pequeño bote pesquero. Cuando se acercaban a la costa divisaron una atalaya, y allí un grupo de soldados, pertenecientes a la coalición de Maram, les detuvo. Aunque la labia de ambos hermanos volvió a surtir efecto, y consiguieron que les acompañaran a Maere para una audiencia con el jarl de la ciudad. Allí observaron el ajetreo de la ciudad, pero por mucha fuerza que reunieran, nada podría hacer frente a la legión del Rey Noruego. 


Después de la hora de la cena, los dos hijos de Arnork comparecieron ante los jarls para informar y aconsejar sobre lo qué hacer. La völva incluso consultó a los dioses allí mismo... Recibiendo visiones oscuras que incluían la muerte del jarl Maram y la reducción a cenizas de Maere. Lo único que se le ocurría a la pareja era abandonar la ciudad e huir a las montañas, en busca de la ayuda de los salvajes. Pero aquello era inconcebible para el jarl. 


Justo en ese momento hizo aparición el consejero del jarl, hablándole sobre una posible alianza con el rey de Suecia... Ni su aparición ni sus formas agradaron a los héroes, que recelaron de él desde el principio. Pero fueron invitados a abandonar la sala y a esperar órdenes de Maram. Al día siguiente, convocados de nuevo, recibieron, apenados, la orden de viajar a Suecia para encontrarse con el rey Egil y convencerlo de su apoyo a Maram. 


Yngrid e Yngrard galoparon a paso vivo a través de las montañas, pero aun así se sorprendieron de ver las antorchas de un ejército en las llanuras de la propia frontera sueca. Un jinete cabalgó a su encuentro, Egil les estaba esperando. El debate que se mantuvo en la tienda real fue desconcertante y creó muchas dudas y confusión en la mente de los protagonistas de esta historia. Se fueron sin una respuesta clara, pero con la sospecha de que el rey sueco apoyaría a Hring. Aun así, quizás por cortesía, éste les prometió que lo decidiría al llegar a Maere, cinco días después. Pero los hermanos tenían prisa, y a la mañana siguiente cabalgaron de nuevo hacia la ciudad. 
Los dos viajes fueron determinados con tiradas de Energía+Cabalgar y de Inteligencia+Supervivencia. Ambas tiradas decidieron lo rápido que atravesaban la frontera y las posibles dificultades que pudiesen encontrar por el camino. Al final, el resultado, positivo en ambos casos, les permitió completar su misión en 3 días por viaje.  
Al pasar de nuevo las montañas, sintieron su corazón preso de la congoja. El ejército del rey Hring rodeaba ya Maere. Sin saber qué hacer, ni si llegaría ayuda alguna, los hermanos permanecieron a la espera, observando ocultos desde la montaña. Parecía que había intercambio de mensajes entre los asediantes y los asediados, pero ningún contendiente se movía... Hasta el segundo atardecer. Doblaron los tambores, sonaron los cuernos de guerra, y el asedio comenzó. Los héroes parecían decidirse a un ataque al propio rey durante el caos de la batalla, pero descansarían esa noche. Y a la mañana siguiente, como si hubiera estado esperando el momento adecuado, el suelo tembló bajo sus pies mientras el ejército sueco del Rey Brujo Egil cruzaba el paso de montaña...

Continuará....